Toda la minita del mundo.

Busco mensajes ocultos en cosas que no me escribiste, pienso que me pensás, tiendo a desencriptar sentimientos de las canciones que publicás, te mido los gestos de las fotos, saco conclusiones respecto de tus horas de conexión en cualquier medio virtual, releo nuestras conversaciones comenzando por el final, pienso que me pensás, me pongo triste si estás mal y me pongo triste si estás bien, me subo a los colectivos que me dejan en tu casa evaluando si sería capaz de irte a buscar, me lavo el pelo y me acuerdo del tuyo, me pongo el perfume que te gustaba preguntándome si lo recordarás, pienso que me pensás, me suena el celular y quiero que seas vos, me llega un mail y quiero que seas vos, el verdulero me recomienda unos tomates y quiero que seas vos, quiero que seas vos cuando quiero que seas vos, pienso que me pensás, me compro ropa que te gustaría, me peino como te gustaría, repaso las guarangadas que te diría, hago todo bien y te pienso, hago cualquiera y te pienso, camino por las calles en las que caminábamos de la mano y te pienso, me olvido de que te pienso y te pienso, imprimo una hoja y me doy cuenta de que no me hace acordar a vos entonces me acuerdo de vos, pienso que me pensás, le hablo de vos a mi psicóloga, le hablo de vos a mis amigas, te hablo cuando me miro en el espejo, agarro el shampoo y canto pensando en vos.

Un día no te extrañé pero en realidad sí te extrañaba y no me había dado cuenta.