Trata(n)do sobre las siete.

Muy temprano o tarde para todo, alzándose ahí, en el podio de mis odios arbitrarios, en la cima de mis repudios banales, en la cabecera de mis molestias lánguidas: las siete de la tarde. El peor horario que existe en nuestro reloj.

La hora infeliz, el agujero negro del sistema horario, el sánguche de vacío que no es carne, el hijo del medio con problemas de aprendizaje, la nada misma, todas las ausencias amuchadas en 60 minutos humanamente insostenibles.

Ya merendaste pero es muy temprano para cenar, muy temprano para irse a dormir pero demasiado tarde para una siesta, estás viajando o ya llegaste pero todavía no te desconectaste, el día no se te terminó en el cuerpo.

Las siete de la tarde es una hora insípida, desabrida. No tiene forma, no sabe lo que quiere, ni siquiera define su color respecto de las estaciones: en verano hay sol y en invierno es de noche. Podría pasar cualquier cosa excepto algo interesante, nada bueno empieza cuando ella sí. Es una zanja que divide momentos que valen la pena, la Plasticola de lo que sí, el bulto que ves pero te desentendés.

Ni siquiera quisiera adentrarme en las siete de la tarde de los domingos, pero lo voy a hacer: es un descampado angustiante desesperanzador que nadie debería verse en el tedio de transitar. No te mates nunca, nunca, pero bueno, medio que se entiende cuando deberías hacerlo en el caso de que sí.

Odio a las siete de la tarde, suelo acostarme a esperar que pase para arrancar la noche o lo que sea. Nunca nada bueno me sucedió viviéndola. Quizás algún día tenga un hijo, plante un árbol o termine un libro; quizás algún día reciba una buena noticia; quizás todo lo que espero está en un conjuro mágico que se debelará en algún momento en la susodicha.

Sé que no estoy sola, sé que puede variar el número pero no el sentimiento, sé que el daño es diario e inminente como la misma repulsión que genera, sé que mañana me va a volver a encontrar esta sensación de odio profundo. Lo sé. Pero también sé que no puedo hacer nada al respecto, excepto escribir esto, que quizás es algo.

Siete de la tarde, esto es personal. Ampliaremos.

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4 comentarios en “Trata(n)do sobre las siete.

  1. Algunos de tus escritos al leerlos por primera vez son como sedantes para calmar mi angustia existencial, y bueno, otros no. Pero el punto es que te quiero mucho por esto que haces, es muy lindo sentirse comprendido y conectar con otro ser humano de vez en cuando aunque sea por este medio.

    • “Yo sé que la vida, la de verdad, es la suma de aquellos momentos que, aunque fugaces, nos permiten percibir la sintonía del universo.”
      Lo conocía pero no lo recordaba, muchísimas gracias por la recomendación, el placer es mio.

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