El camino.

Primero vas a tener que cruzar la barrera de la experiencia. Todo lo que viviste hasta el momento tendrá que silenciarse para no influir negativamente en tu presente: los malos ratos, los desengaños, el fuego que te quemó, el hielo que te congeló, lo que lloraste, lo que perdiste.

Una vez que esto suceda vas a tener que saltar la pared de los prejuicios personales. Cualquier juicio anticipado respecto de la imposibilidad de concretar con éxito este viaje tendrá que perderse a tus espaldas rápidamente.

Cruzada la barrera y saltada la pared tendrás que nadar con seguridad por la laguna de la incertidumbre, incluso desconociendo la profundidad que puede llegar a adquirir en las zonas más comprometidas. No habrá manera de que esta travesía pueda completarse si se la condimenta con dudas.

Cuando llegues a la orilla encontrás unas plantas carnívoras conocidas como “opiniones”. No son peligrosas siempre y cuando no te acerques demasiado. Objetivá tu norte.

Si seguís las instrucciones que figuran en el mapa, para estas alturas te vas a chocar con la montaña de miedo. Vas a tener que pisar con cuidado porque el miedo te hace creer que existen piedras donde no las hay. Este momento del viaje probablemente sea el más complicado, pero si pensás positivamente y no demasiado, es un obstáculo que te va a resultar simple de sortear. Tené en cuenta que en la montaña de miedo no hay ningún refugio, por lo que seria peligroso instalarte.

Para cuando desciendas seguramente hayas perdido la cantimplora de la desconfianza, no te preocupes, era agua contaminada que trasladabas erróneamente generándote un peso extra innecesario.

He aquí el último tramo del viaje, el que te conecta con el destino, la posta final: el campo minado. Encontrarás una hectárea repleta de problemas personales de todo tipo: familiares, laborales, sociales, citadinos, políticos, religiosos, etc. Habrá un universo de bombas dispuestas a estallar en cualquier instante, que no te van a matar, pero que te van a dificultar la conclusión de la travesía, cansándote y retrasándote. Van a llevarse mucho de vos necesariamente, pero el mismo objetivo te va a sostener y te va a dar fuerzas para seguir, si se lo permitís.

Y cuando hayas atravesado todos estos ámbitos hostiles te vas a encontrar caminando en la recta final, y parada en la línea de llegada voy a estar yo, y me vas a mirar como me mirás siempre pero esta vez va a ser distinto, porque recién y después de todo vas a poder llegar realmente… a verme.

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9 comentarios en “El camino.

  1. Que lindo tu post. En realidad todo tu blog está increíble!! Sufrí mucho por un flaco que no se animó a lo nuestro. Sin embargo, ahora estamos intentando de nuevo. Es difícil pero creo que lo quiero.
    Felicitaciones!!!

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