Recopilación III

Hay mujeres que tienen la conquista atada y cientos de hombres se desvelan por ellas. No vendría siendo mi caso. Soy la versión de Agapornis de mi vida.

Esta mañana yendo al trabajo casi me atropella el tren al que me quería subir, como recuento de todas mis relaciones amorosas. De todas formas hoy me siento casi a gusto con mi vida, así que espero que en algún momento de la tarde mi realidad se encargue de ubicarme al respecto.

Qué se yo, por un momento pensé que el nuevo año me traería suerte en el amor. Debo haber agarrado un pozo de aire en la nube de pedo en la que vivo. Ya sé, voy a decir que estoy enamorada que es la manera más digna de justificar la estupidez congénita e irreversible con la que convivo y me odio. De todas formas hasta que mi realidad deje de dejar tanto que desear continuaré poniendo mi atención en el núcleo de la nube donde viven mis boluproblemas.

Encima hoy es nuestro aniversario. Con el flaco que me gusta estamos por cumplir 3 años de que no está pasando nada. Pensar que a veces condiciono mi accionar y trato de ser refinada, sutil y delicada; porque mirá si empiezo a no gustarle al pibe al que no le gusto.

Al flaco capaz le pinta la violencia y me ataca creyendo que me conquista. No sé cómo le va a explicar todo esto a los pibitos que tengamos. Sí, claro, me gusta el que no. Me odio y me lo demostraré tomando decisiones amorosas. Y me va a seguir gustando para siempre. El único método eficiente para perder por completo las ganas de cogerte a alguien que te encanta es poniéndote de novio/a con esa persona.

Ya que estaba y a todo esto me compré 2 hebillas de moño, porque mi inmadurez no la puedo sostener sólo con mis reacciones ante los problemas y mis decisiones amorosas. A veces pienso que nunca voy a entender por qué es tan difícil decirle a alguien lo mucho que te gusta o qué es un torrent.

Voy a dar un consejo amoroso: para que el flaco no pierda el interés demostrale lo interesante que sos. O hacé lo único que en realidad funciona, que es dejarlo caliente. Tengo más consejos que elaboré alguna vez. En mi libro “Cómo desenamorar a un hombre” transcribí exactamente lo mismo que publiqué en el primero, que hablaba sobre cómo enamorarlos. Y podría seguir, últimamente tengo ideas tan carentes de sentido común respecto de cómo manejarme frente a un hombre que podría escribir en la Cosmopolitan.

Odio a los que te dicen “presentame a un amigo”. Disculpame pero si tuviera un amigo soltero, lindo y públicamente presentable ya lo estaría usando.

Igual no sé hasta que punto estoy abierta a la posibilidad de entregarme. Qué crueldad cuando un flaco es hermoso pero es buena persona y está dispuesto a enamorarse; porque es obvio que así no me va a gustar. Disculpame que no quiera una relación pero para hombre sensible capaz de entregarse, conmoverse y con el corazón abierto al amor estoy yo.

La única conclusión que saco de todo esto es que a esta altura de mis conflictos debería hacer un cartel y ponérmelo en la espalda así cuando me retire se lea “Puede que haya exagerado”.

¿No creés que sea tan así? Yo tampoco. Disculpame pero no tiene ningún tipo de lógica o sentido que yo esté de acuerdo con absolutamente todo lo que opino.

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Tweets originales III

26 de dic. de 2013

Últimamente tengo ideas tan carentes de sentido común respecto de cómo manejarme frente a un hombre que podría escribir en la Cosmopolitan.

26 de dic. de 2013

En mi libro “Cómo desenamorar a un hombre” transcribí exactamente lo mismo que publiqué en el primero, que hablaba sobre cómo enamorarlos.

26 de dic. de 2013

El único método eficiente para perder por completo las ganas de cogerte a alguien que te encanta es poniéndote de novio/a con esa persona.

2 de ene. de 2014

Voy a decir que estoy enamorada que es la manera más digna de justificar la estupidez congénita e irreversible con la que convivo y me odio.

6 de ene. de 2014

Por un momento pensé que el nuevo año me traería suerte en el amor. Debo haber agarrado un pozo de aire en la nube de pedo en la que vivo.

8 de ene. de 2014

Soy la versión de Agapornis de mi vida.

9 de ene. de 2014

Hoy me siento casi a gusto con mi vida así que espero que en algún momento de la tarde mi realidad se encargue de ubicarme al respecto.

9 de ene. de 2014

A esta altura de mis conflictos debería hacer un cartel y ponérmelo en la espalda así cuando me retire se lea “Puede que haya exagerado”.

15 de ene. de 2014

Nuestro aniversario. Con el flaco que me gusta estamos por cumplir 3 años de que no está pasando nada.

15 de ene. de 2014

Hasta que mi realidad deje de dejar tanto que desear continuaré poniendo mi atención en el núcleo de la nube donde viven mis boluproblemas.

17 de ene. de 2014

Me compré 2 hebillas de moño porque mi inmadurez no la puedo sostener sólo con mis reacciones ante los problemas y mis decisiones amorosas.

21 de ene. de 2014

Disculpame pero no tiene ningún tipo de lógica o sentido que yo esté de acuerdo con absolutamente todo lo que opino.

26 de ene. de 2014

A veces pienso que nunca voy a entender por qué es tan difícil decirle a alguien lo mucho que te gusta o qué es un torrent.

4 de feb. de 2014

Me odio y me lo demostraré tomando decisiones amorosas.

13 de feb. de 2014

Al flaco capaz le pinta la violencia y me ataca creyendo que me conquista. No se como le va a explicar todo esto a los pibitos que tengamos.

6 de mar. de 2014

Qué crueldad cuando un flaco es hermoso pero es buena persona y está dispuesto a enamorarse; porque es obvio que así no me va a gustar.

6 de mar. de 2014

Casi me atropella el tren al que me quería subir, como recuento de todas mis relaciones amorosas.

12 de mar. de 2014

Disculpame que no quiera una relación pero para hombre sensible capaz de entregarse, conmoverse y con el corazón abierto al amor estoy yo.

21 de mar. de 2014

Te dicen “presentame a un amigo”. Disculpame pero si tuviera un amigo soltero, lindo y públicamente presentable ya lo estaría usando.

23 de mar. de 2014

Para que el flaco no pierda el interés demostrale lo interesante que sos. O hacé lo único que en realidad funciona, que es dejarlo caliente.

25 de mar. de 2014

A veces condiciono mi accionar y trato de ser refinada, sutil y delicada; porque mirá si empiezo a no gustarle al pibe al que no le gusto.

Sola.

Y entonces me dijo: “tengo miedo de quedarme sola”.

Lloraba desconsolada porque la realidad le pesaba, estaba enfrentando una emancipación relativamente reciente y ahora encima y además tenía que atravesar un duelo amoroso.

La miré de manera cómplice, sabiendo que el destino de esa noche había querido que ella sea la redactora verbal de semejante título de novela de terror, pero que tranquilamente podría haber sido yo la de la remera del miedo.

Salir al auxilio de las lágrimas de alguien que está viviendo un momento difícil y bastante similar al tuyo es una tarea de superhéroe, recuérdenme escribir al respecto.

 

Qué tema este, el de quedarte sola. El miedo a quedarte sola.

La traducción castellano-castellano entiende “quedarte sola” como quedarte sin pareja por el resto de tus días, envejecer sin compañía, hacerte acreedora de incontables gatos que serán tu única relación de convivencia de aquí a la eternidad, que nadie nunca te elija para compartir sus días amándote.

El abrazo con calor de horno y el “no te vas a quedar sola” se cargan por default, pero qué ubicador resulta un chirlo que faltó a la lección de consolación al grito de “no seas estúpida”.

Porque, posta, no seamos estúpidas.

Primero y principal, si vamos a enunciar una frase con olor a condena de tamaña magnitud, hagámoslo con propiedad: “tengo miedo de quedarme sola Y NO SER FELIZ”.

Incluso el visionario antes del descubrimiento llegó a la conclusión de que estar en pareja no necesariamente implica ser feliz, y después inventó la rueda.

El estado de relación no garantiza amor, sexo, fidelidad, contención, estabilidad emocional ni capacidad de prolongación en el tiempo.

Podrías morirte abrazada a tu marido con una receta de vida condimentada con 500 gramos de SostuveElVículoPorMisHijos y 2 cucharadas de FuiProfundamenteInfeliz.

 

Hay que empezar a creer que si no te querés quedar sola, no te vas a quedar sola. Punto. Dije punto. No, no se cuestiona. Será así, eventualmente. Listo, a vivir.

Esto no implica conformarse, esto no implica nivelar para abajo, esto no implica tolerar incluso lo que no podrías. Apunto a la visión positiva, a creer que tiene las mismas chances de ser como de no ser, pero ante la incertidumbre abrazarte a lo positivo te va a abrir muchas más puertas. Aunque sea te va a ayudar a pasarla mejor en el día a día, y no mucho menos ni más que eso, que es un montón.

Decir “nunca nadie se va a enamorar de mí” es el que le rompió la cama a la abuela y ahora está en penitencia, pero “me voy a quedar sola” es el primo que lo incitó a saltar más alto. Los dos pertenecen a la familia aristocrática de los pensamiento de mierda.

¿Querés decir la frase? Bueno, pero por lo menos decila con propiedad:

 

Tengo miedo de quedarme sola y no ser feliz. Pero si vamos al caso, también tengo miedo de no quedarme sola y tampoco ser feliz. Si me lo pongo a pensar, tengo miedo de quedarme sola y no ser feliz pero en realidad sí y no darme cuenta, también podría pasarme de proyectar una vida y que se muera mi pareja en la mitad, mirá si encuentro al hombre de mi vida pero después me enamoro de otro, mirá si me quedo ciega (a Mary Ingalls le pasó y era re buena), mirá si resucita Michael Jackson y le saco una foto pero no sale porque no sé si los espectros fotografían con cámaras digitales.

 

Hay lugares oscuros del pensamiento en donde es preferible no entrar, y saber que ninguna decepción amorosa ni soledad prolongada podría hacerte jamás tanto daño como vos cuando no confiás en todo lo que podés. Porque podés.

Y entonces nació.

Y entonces nació, inesperado y sorpresivo. Ninguno de los dos involucrados en su creación entendía cómo se había gestado, ni tampoco por qué ya que no lo habían buscado, pero ahí comenzaba a latir: era nuevo, era pequeño y estaba destinado a crecer durante años.

Al principio trataron de ignorarlo porque bajo ningún punto de vista estaban preparados para recibirlo, con los costos que conlleva hacerse cargo de su mantención. Pero ante lo inevitable de la situación y enfrentándose a la realidad de que no tenían otra alternativa que nos les pesara en sus conciencias, lo abrazaron con la intención de cuidarlo.

Los primeros tiempos fueron muy complicados. El pequeño hacía lo que quería y ellos corrían detrás de sus vicios y caprichos. No sabían cuidarlo y temían cometer errores, no querían que se lastime pero tampoco limitarle su accionar y así su desarrollo, tenían miedo e incertidumbre.

Con el paso de los años comenzaron a domarlo, a entenderlo, pero nunca pudieron ponerle los límites necesarios. Siempre estuvieron bajo su mandato, implícito o explícito; siempre logró doblegarlos. Pero también supo llenarlos de alegría, de fascinación, gracias a él se permitieron hacer y decir cosas que nunca hubieran imaginado. Los mantenía entretenidos y felices, los unía en un vínculo.

De a poco los dos protagonistas comenzaron a comprender que el destino les había traído un regalo maravilloso y que habían sido bendecidos, más allá de no haberlo buscado, porque en realidad nunca hubieran estado realmente preparados.

Por eso se preocuparon tanto cuando enfermó.

Comenzó a demostrar síntomas casi imperceptibles que a la larga se fueron complicando hasta hacerse notorios y severos. Las fallas primarias fueron insignificantes en comparación con lo que terminó sucediendo: un desastre sistemático que terminó involucrándolos tanto en cuerpo como en alma. Fueron noches enteras de una agonía incesante que los desgastó al punto de dejarlos sin lágrimas. Estaban desesperados viendo que la situación se les iba de las manos y no podían hacer nada al respecto. Les pesaba en cada fibra del cuerpo y sin embargo ahí estaban, tan inútiles como concientes de esto. Era inevitable: iba a morir.

Y así fue. De la misma forma en la que un día nació, un día murió.

Se murió.

Así murió él, el amor.

Así se les murió el amor.

 

Ahora cada uno continúa con su vida por separado, sabiendo que tienen un cuerpo preparado para poder gestar otros amores, infinitos amores; sabiendo que lo que vivieron fue maravilloso y nunca lo olvidarán; sabiendo que la capacidad de amar es un recurso renovable; sabiendo que por momentos y en situaciones difíciles se puede perder, pero por sus propios medios encuentra su camino de regreso.

Sabiendo que la capacidad de amar nace, crece, se desarrolla y muere. Y siempre, siempre está, y siempre vuelve.